En estos tiempos turbulentos en lo económico se hace más importante que nunca que las operaciones IT dejen de ser una carga para el resto del negocio, por lo que ya existe una clara tendencia en todas las empresas en considerar mover parte de sus operaciones a la nube adoptando opciones de SaaS (Software como servicio), PaaS (Plataforma como servicio) y/o IaaS (Infraestructura como servicio). En mi opinión los beneficios potenciales de incluir este nivel servicios de terceros como parte de la arquitectura tecnológica sobrepasan con creces el esfuerzo necesario y los riesgos que se asumen. Sin embargo mi recomendación es que antes de apostarle a la oferta de un proveedor consideren los siguientes puntos:
- Exijan estándares abiertos. Estarán moviendo parte importante de la operación de su negocio y se reduce la justificación del esfuerzo de aprendizaje si los conocimientos necesarios a adquirir solo pueden ser utilizados con un solo proveedor que por miles de motivos bien podría estar fuera del negocio mañana.
- Definan a priori una estrategia de salida y exijan el apoyo de su proveedor para esto. La principal motivación para ir hacia la nube es hacerse ustedes más competitivo y nada garantiza que el proveedor escogido hoy será la mejor opción mañana.
- Asegúrense de tener cubiertas las implicaciones legales de mantener la información de su negocio en un tercero. Esto puede ser complicado para las organizaciones altamente reguladas por lo que hagan a un abogado parte de equipo de proyecto desde el primer día.
- Sin importar el SLA (acuerdo de nivel de servicio) que el proveedor ofrezca, ustedes deben tener un plan de contingencia definido, implementado y probado desde el primer día.
La buena noticia es que la reducción de costos, mejora en la capacidad de respuesta y la flexibilidad asociada a la nube justifican ampliamente considerar estas y cualquier otra recomendación que asegure que su primera experiencia adoptando estas opciones sea un éxito.

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